Daniel Rojas Pochet 01:24 a.m. 24/02/2010
Curiosamente, para escribir este artículo tuve que dedicar varios minutos de reflexión y pensamiento sobre el contenido del mismo. Por primera vez, en mis dos colaboraciones anteriores para La Nación y nacion.com (especiales de Iron Maiden) tuve que cabildear sobre lo que me iba referir.
A diferencia, de los conciertos de Iron Maiden, grupo al que seré adepto hasta la muerte, me resultaba sencillo desarrollar las ideas, por la satisfacción que me provocaba escribir sobre un grupo que siempre me ha gustado. Caso contrario, me sucede con Metallica, grupo que, obviamente he escuchado, pero que no me entusiasma de forma abrumadora como sí lo hace la Doncella de Hierro. con cuyos miembros tuve la oportunidad de ver, hablar y compartir con ellos.
Así que voy a ser sincero: para cumplir esta labor de escribir sobre Metallica tuve que recurrir a una vieja fórmula inspiradora (Jack & Coke + Cohiba) y así sacar la faena, y que fluyeran las ideas.
Aquí voy. La visita del Metallica puede ser “aplaudida” por unos y “abucheada” por otros. ¡No lo estoy inventando! En las redes sociales de Internet, en blogs de opinión y hasta en programas de televisión se ven dos fuertes bandos encontrados, los fans y los detractores de Metallica.
Lo bueno
En la defensa a ultranza de sus fans, que protegen a Metallica sobre cualquier otro grupo u opinión. es donde mi palabras resultan escasas.
No soy un gran admirador de esta banda, pero si quiero expresar dos valores que le reconozco y respeto a Metallica.
Primero. Las decisiones que tomaron en determinados momentos. Muchos dicen que Metallica se comercializó y que después de sus primeros tres discos, “se vendió”.
Esa frase evidencia un desconocimiento de la realidad de las cosas, y muy probable, sea la frase más repetida, sin entender su contenido. El mundo de la música es comercial, así ha sido, es y seguirá siendo, cualquier músico o grupo que grabe o venda discos y cobre por sus regalías y conciertos se está comercializando, está vendiendo su talento a cambio de una remuneración económica ¡Ese es su negocio: vender música que sea escuchada!
Es muy fácil decir que un grupo es comercial cuando la verdad, es que todos los son. Tal vez, el único ejemplo de un músico no comercial es Marito Mortadela: no vende discos, no cobra por tocar, pero es conocido e incluso admirado por unos (no sería nada raro que pronto termine en un programa de televisión nacional).
Metallica lo que hizo fue hacer negocios provechosos que le permitieron alcanzar un reconocimiento mundial. Para bien o para mal, con buena o mala fama, no existe persona que no haya escuchado hablar de Metallica. Ahora bien, si Metallica no hubiese tomado esas decisiones, probablemente hubiese tenido el mismo destino que muchos otros grupos de los 80: desaparecer y ser recordado por esos tres primeros discos.
Segundo punto a favor de Metallica. A raíz de esa “comercialización” la banda deja un legado que será difícilmente superado y por el cual será recordado. Metallica se caso de por vida con las criticas y la polémica, y a donde vaya provocará discusiones hasta por sus políticas de marketing.
Inyecta y motiva discusiones de sus detractores y renueva la admiración de sus fanáticos que salen a la defensa de la banda. Producto de estos dos elementos, sencillamente, Metallica escribió su nombre en la eternidad.
Tengo que admitirlo: al César lo que es del César. A Metallica se le reconoce como una de las más grandes en el mundo; se le ve como un punto de referencia para todo aquel que empiece en el estudio del rock¿Que si se lo merece? Bueno, eso es tema aparte.
Lo malo
Dije que defendía dos puntos buenos en Metallica. Ahora me toca tirar las piedras sin esconder la mano.
Debo referirme a la traición a muchos de sus fans originales al ponerse a experimentar con un sonido y estilo diferente al admirado que se terminó convirtiendo en ira de los mismos. Hoy no considero a Metallica como una banda de thrash. Lo peor de Metallica fueron sus constantes ataques en los años 80 y 90 a Dave Mustaine y su grandiosa creación: Megadeath.
Esos ataques terminaron siendo inútiles. “Pa’ verdades’ el tiempo” como dice el refrán, porque Megadeath es uno de los más grandes, y prueba de ello es la gira de este año denominada The Big Four del thrash metal : Anthrax, Megadeath, Metallica y Slayer, donde Megadeath, tiene un puesto garantizado e indiscutible. Caso contrario es el de Metallica que se le invitó más por la historia que por el trabajo en sus últimos discos. Por ello, a todos los que no le gusta Metallica, So What?
¿Lo feo?
En conclusión. Podemos estar a favor o en contra de Metallica, pero hay que admitir que es un espectáculo que cualquiera que le guste el rock no se debería perder. Y si bien es cierto, que Metallica en Tiquicia es algo que no me desvela, ¿si tengo la oportunidad de verlos, porque no lo voy a hacer?. Además, lo cierto es que las opciones de entretenimiento para el domingo 7 de marzo no sobran que digamos.
Todos tenemos una banda que nos entusiasme y como el mismo Friedrich Nietzsche dijo: “Sin la música la vida sería un error”. Así que, a los que le gusta Metallica…So What!, que disfruten el concierto.


puta …!!! no dijiste nada … no dijiste nada del concierto de costa rica ..
en resumen solo pelaste y hablaste mal del grupo y no diste la cronica dle concierto ..
mejor ponen una cronica del concierto .. x favor
Gracias por tus comentarios….